Aquí está el ministro de Economía para hacerse cargo de los resultados”, dijo, desafiante y enfático, el titular de la cartera, Fernando Lorenzo, ayer en medio de una nueva interpelación por el escándalo de Pluna. Se pareció a un desahogo. Nunca antes este dirigente astorista, bastante machucado por las consecuencias de bajarle la cortina a la aerolínea de bandera, había dicho de forma tan clara que está dispuesto a ponerle el pecho a las balas a este tema. “Acá está el ministro, aunque los resultados no son los que esperaba”, insistió con gesticulaciones, de cara a los legisladores del Partido Nacional, que una vez más lo llevaron a él, junto al titular de Transporte, Enrique Pintado, a dar la cara al Parlamento por el fracaso de Pluna. Para Lorenzo, asumir las responsabilidades políticas también implica seguir trabajando para lograr los objetivos. “Pero esto no nos hace infalibles”, aclaró el titular de Economía.
A la oposición, sin embargo, nada de eso le convenció. Con el senador Carlos Moreira (ya ducho en el tema Pluna a esta altura) a la cabeza, blancos y colorados insistieron con que jerarcas del gobierno, desde el vicepresidente Danilo Astori hasta otros funcionarios de segunda línea de los ministerios, deben asumir, de forma personal, las pérdidas millonarias. Moreira, incluso, le dijo directamente a Astori que tenía que sacar plata de su bolsillo para reparar el daño económico de la garantía de los aviones que él mismo aceptó y firmó con Leadgate en 2007. “Que Astori baje a este recinto para dar explicaciones sobre este tema con la brillantez que lo caracteriza”, dijo Moreira mirando al presidente del Senado, que revolvía un café en pocillo y ni siquiera atinó a mirarlo.
Fue un debate con momentos de tensión, y con un par de protagonistas ausentes que se llevaron varios golpes. Uno fue el presidente del Banco República, Fernando Calloia, quien otra vez eludió el llamado a la interpelación. El segundo fue el abogado Ricardo Olivera García, autor de la ley de Pluna que después declaró inconstitucional la Suprema Corte de Justicia, y que además de ser contratado por varias centenas de miles de dólares por el gobierno, había sido abogado directo de Leadgate cuando gerenció Pluna. Calloia ligó varios adjetivos de parte de la oposición. A Olivera, el senador Moreira lo llamó “pastillero”, en alusión a los dichos del presidente José Mujica, cuando dijo que con su actuación el gobierno se había comido la pastilla. Los ministros defendieron la contratación de Olivera. Lorenzo, incluso, dijo que es un “buen profesional” y aseguró que lo volvería a elegir.
El ministro de Economía dijo que tiene una “valoración positiva” de lo actuado en el caso Pluna, porque actuó “de buena fe”. Aludió a la “honestidad intelectual” y explicó que no hubo “relación” entre el “esfuerzo” realizado por el Poder Ejecutivo con los resultados, que de todos modos no abarcan a este gobierno, aclaró. Mientras hablaba Lorenzo (que rápidamente entró en calor, se quitó el saco y se remangó la camisa), senadores de la oposición le gritaban que respondiera las preguntas. El nacionalista Jorge Larrañaga fue uno de los que más lo hostigó. El titular de Economía subía la voz cada vez que alguno quería interrumpirlo. “Yo no interrumpo ni concedo interrupciones, ¿okey?”, le dijo a Larrañaga.
La experiencia de gobiernos anteriores ocupó un capítulo especial en el momento más caliente del debate. La polémica estalló cuando el senador Enrique Rubio (Vertiente Artiguista) dijo que las pérdidas de la asociación con Varig, y la quiebra del Banco Pan de Azúcar, generaron también pérdidas para el país. Mientras lo decía, el senador Luis Alberto Lacalle (presidente de la República en ejercicio cuando quebró el Pan de Azúcar) soltó una ruidosa carcajada. Pidió la palabra, y le respondió al legislador del Frente Amplio que no iba a permitir esa alusión, y que en todo caso lo retaba a discutir el tema en otra sesión. Grito va, grito viene, la interpelación se terminó de volcar a un tono de confrontación del que nunca iba salir hasta su final (ver contrapunto).
Cuando volvió a hablar, Lorenzo dijo que nunca aludió a las responsabilidades de resultados en gobiernos anteriores en el manejo de Pluna. El senador colorado Pedro Bordaberry pidió que respondan quienes asumieron en representación del Estado la conducción de Pluna, en junio de 2012. Aludió, entre otros, al director de Secretaría del Ministerio de Economía, Pedro Apezteguía, y su par de Transporte de entonces, Pablo Ferrer. A juicio del legislador podría existir dolo en sus actos. Moreira, además de señalar las responsabilidades personales, ensayó una suma de las pérdidas con las contingencias, que le dio más de US$ 280 millones. El senador blanco machacó sobre el origen de la historia reciente de este escándalo, que ubica a Astori como protagonista fundamental. “Este gobierno tenía una herencia maldita”, dijo.
Otra vez Calloia
Ya de entrada la interpelación de ayer generó bronca en la oposición. Otra vez, el presidente del BROU, Fernando Calloia, se negó a asistir al Senado a responder por el famoso aval dado a Cosmo, por orden del empresario Juan Carlos López Mena, para participar del remate de los aviones Bombardier el 1° de octubre de 2012. Y para acentuar el malestar, mandó una carta, que leyó Lorenzo, en donde se excusóde dar explicaciones a las posibles preguntas, porque está en marcha una causa judicial y el acuerdo de pago del aval incluye una cláusula de confidencialidad. Para Moreira, “esto es un nuevo desaire, es una falta de respeto. No asume su responsabilidad y le saca el cuerpo al tema”. El senador blanco Gustavo Penadés fue más allá: “no se lo invitó a tomar el té, se lo convocó para que responda por lo que todo el mundo sabe. Si tuviera coraje tendría que estar acá”, aseguró.
Préstamo sí, garantía estatal no
Alas Uruguay, la aerolínea de bandera que piensan fundar un grupo de extrabajadores de Pluna, alquilará tres aviones Boeing 737 para comenzar a volar en un plazo de seis meses a destinos de la región. Descartaron así comprar tres de los siete aviones Bombardier que formaban parte de la flota de Pluna, cerrada en julio de 2012 por insolvencia financiera. La directiva del sindicato se reunió este martes con el senador socialista Eduardo Fernández en el Parlamento, quien informó en sala que el gobierno decidió otorgarle el préstamo de US$ 15 millones para funcionamiento, algo que estaba condicionado a que consiguieran aviones. No recibirán la garantía estatal que querían para comprar los aviones.